Como lluvia finísima.
Uno llega de pronto a
darse cuenta
que el árbol
las calles
la lluvia
el sol
el vértigo
no son el mismo parbol
el clima de otro tiempo
la pasión del amor
sino el color vacío
del objeto sin sueños.
Uno abre de pronto la
ventana
para sentir el fresco
de la tarde
para coger palomas con
los ojos
y oír el paso de las
nubes
y vi el silencio
que avanza caprichoso
hacia la noche
donde las manos
tiemblan.
Al fondo
la botella vacía sobre
la mesa
la habitación
desmantelada
un pájaro errante
y en el centro
como lluvia finísima
todavía el corazón
tibio y sorprendido
atiende el fuego de la
vida
y el ruego de los
ángeles.
Uno llega de pronto a
darse cuenta
que el tiempo es un
regreso
que las nubes son del
color del corazón
y es suficiente.
LUZ MARY GIRALDO
Bogotá, Cundinamarca,
Colombia.
Precioso, Luz María.
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