JUGANDO.
Jugar es volverse hacia
uno mismo
y abrir la puerta.
Entonces la mente se
mueve
en ese espacio donde no
existen reglas.
Tan solo si se ama se
puede jugar.
Hay quienes juegan a la
venganza,
al prestigio social, al
futbol,
a la diplomacia, a la
mentira, al no juego.
Yo juego a jugar.
Y aunque jugar no tiene
propositos
sólo de juego vive el
hombre.
Jugando a la rutina,
me siento a mirar la
tarde,
jugando a jugar
a acaso la recompensa
sea el poema
donde claramente se
vislumbra
que finalmente la
muerte
es también materia
prima del juego.
REALIDAD.
En realidad
es nada lo que sé de
este mundo
pero es aquí donde
tengo
mi tesoro escondido.
FERNANDO LINERO MONTES.
Santa Marta, Magdalena,
Colombia, 1957.
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