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miércoles, 1 de mayo de 2013

POEMAS ALUSIVOS AL DÍA DEL TRABAJO.

Poemas que reflexionan sobre el trabajo.
El Día del Trabajo se creó para dar a los trabajadores y sus familias un día de fiesta: con este espíritu, Langston Hughes explora las cadenas y deberes familiares de los jornaleros. Para Robert Service, el trabajo es una carga; para Rhina P. Espaillat, es un bálsamo para el dolor. Y la "abreviación" de la poeta Lorine Niedecker.
"ENCONTRAR TRABAJO"
(Find Work )
Ato mi sombrero- pliego mi chal-
Hago los pequeños deberes de la vida -precisamente
Como mínimo
Fueron infinitos-para mí-
-Emily Dickinson, N º 443

La madre de mi madre, viuda muy joven
de su primer amor, y de aquél primer fruto del amor,
con el trabajo se movía a través de la granja de su padre, y de la lengua de su país
y del corazón del país anestesiado y mudo.
Así que su clase le enseñó a lograrlo-
"Encontrar trabajo", respondía a cada dolor-
y su única sentencia, ya sea falsa o verdadera,
el pesado anuncio con su creencia apasionada.
Viuda de nuevo, con los niños, en su mejor momento,
hablaba tan poco que era difícil de soportar
tanta compostura, una tregua con el tiempo
dedicado a la práctica de toda la vida de la desesperación.
Pero recuerdo como fregaba sus pisos blancos como el hueso,
sus platos, y cómo brillaban dolorosamente.
Rhina P. Espaillat.
Rhina P. Espaillat nació en la República Dominicana (1932) durante la dictadura de Rafael Trujillo. Tras la oposición al régimen, del tío abuelo de Espaillat, su familia se exilió a Estados Unidos y se estableció en Nueva York. Empezó a escribir poesía como una joven mujer -en español y luego en Inglés-y ha publicado en ambos idiomas.

LAS ESCUPIDERAS DE LATÓN.
(Brass
Spittoons)
Limpie escupideras, de muchacho.
En Detroit,
Chicago,
Atlantic City,
Palm Beach.
Limpie las escupideras.
El vapor de agua en las cocinas del hotel,
Y el humo en los pasillos del hotel,
Y la baba de las escupideras hoteleras:
Parte de mi vida.
¡Oye, muchacho!
Una moneda de cinco centavos,
Una moneda de diez centavos,
Un dólar,
Dos dólares al día.
¡Oye, muchacho!
Una moneda de cinco centavos,
Una moneda de diez centavos,
Un dólar,
Dos dólares
Para que compre zapatos para el bebé.
Para pagar el alquiler de la casa.
Para la ginebra del sábado,
Para la iglesia el domingo.
¡Dios mío!
Para los bebés, la ginebra y la iglesia
Y las mujeres y el domingo
Todo mezclado con monedas de diez centavos y
Los dólares y las escupideras limpias
Y para pagar el alquiler de la casa,
¡Oye, muchacho!
Un cuenco de latón brillante es hermoso para el Señor.
El latón pulido, brillante como los platillos
De los bailarines del rey David,
Al igual que las copas de vino de Salomón.
¡Oye, muchacho!
Una escupidera limpia en el altar del Señor.
Una escupidera brillante y limpia toda recién pulida, -
Por lo menos puedo ofrecer eso.
       ¡Vamos muchacho!

Langston Hughes.

LA OBRA DEL POETA.
(
Poet’s Work)
Abuelo
aconséjame:
A aprender un oficio

aprendí
a sentarme en el escritorio
y a condensar

Sin dejar
esta
abreviación
Lorine Niedecker. (1903 – 1970).
 
LA CANCIÓN DEL ESCLAVO DEL SALARIO.
(The Song of the Wage-slave)
Cuando el día, el largo día ha terminado, y el Gran Jefe me da mi salario,
Espero que no vaya a ser un infierno de fuego, como algunos curas dicen.
Y espero que no vaya a estar en el cielo, con algunos de los curas que he conocido -
Lo único que quiero es tranquilidad, sólo para descansar y olvidar.
Mira mi cara, recorrida por el trabajo, mira mis manos callosas;
Maestro, he hecho tu propuesta, trabajé en tus muchas tierras -
Forjado por los pequeños maestros, barrigones son, y ricos;
He cumplido con su deseo de tener un alquiler diario, y morir como un perro en una zanja.
He utilizado la fuerza que Tú me has dado, Tú sabes que no he rehuido;
Sesenta años de trabajos - Tu trabajo será el día largo.
Y ahora, Gran Maestro, estoy roto , corvo , torcido y lleno de cicatrices,
Pero he tenido mi trabajo, tú sabes, y Tú no me juzgues duro.
Tú conoces mis pecados que son muchos, y muchas veces he jugado el tonto -
El whisky , las cartas y las mujeres, me hicieron herramienta del diablo.
Estaba como un niño con dinero, lo arrojó lejos con una maldición,
Festejando a un parásito adulador, o para saciar el bolso de una mujer ramera;
Luego de vuelta al bosque arrepentido, de vuelta a la fábrica o a la mina,
Yo, el trabajador de los trabajadores, todo en mi línea.
Todo duro menos el trabajo mental (No he tenido más cerebro que un niño),
Una bestia con la fuerza bruta para el trabajo, haciendo lo que se le pedía;
La vida en los campamentos con los hombres, una vida solitaria y sin amor;
Nunca conocí el beso del amor, nunca una caricia de la esposa.
Una bestia con fuerza bruta para el trabajo, y estaban muy por encima -
Sin embargo, yo con mucho gusto hubiera ido a la horca por una miníma mirada de amor.
Yo, con la fuerza de dos hombres, salvaje , tímido y montaraz -
Sin embargo, ¡cómo he atesorado estar en medio de una mujer, y el beso dulce y cálido de un niño!
Bueno, es tu mundo, y tú lo sabes. Blasfemo y mis formas son rudas;
Pero he vivido mi vida como yo la he entendido, y he hecho mi mejor esfuerzo para ser bueno;
Yo, el tosco explotado, medio desnudo y tiznado hasta los ojos,
Sudando en lo profundo de sus concavidades, condenado por lo severo de sus orzuelos;
Lanzado a los bosques ante mí, que abarca las corrientes tumultuosas;
Abajo, he acabado de construir la zanja en mi palacio más justo que los sueños;
Taladrando la roca como lecho pétreo-, atravesando el camino a través de los pantanos,
Resuelto, mudo, sin quejarme, un hombre en un mundo de hombres.
Maestro, he llenado mi contrato, produje en tus muchas tierras;
No por mis pecados Tú me juzgaras, sino por el trabajo de mis manos.
Maestro, he hecho tu proposición, y la luz es baja al oeste,
Y el gran, gran cambio ha terminado ... Maestro, me lo he ganado - Descanso.

Robert W. Service. (1874–1958) Canada.
Selección y comentarios por Becca Klaver.
Versión al Español  por: Juan Diego Amoroz E.®♪♫
Fuente: Fundación para la Poesía (U. S.)

martes, 23 de abril de 2013

LEPANTO. / G. K. CHESTERTON.

LEPANTO.
 
Blancos los surtidores en los patios del sol;
El Sultán de Estambul se ríe mientras juegan.
Como las fuentes es la risa de esa cara que todos temen,
Y agita la boscosa oscuridad, la oscuridad de su barba,
Y enarca la media luna sangrienta, la media luna de sus labios,
Porque al más íntimo de los mares del mundo lo sacuden sus barcos.
Han desafiado las repúblicas blancas por los cabos de Italia,
Han arrojado sobre el León del Mar el Adriático,
Y la agonía y la perdición abrieron los brazos del Papa,
Que pide espadas a los reyes cristianos para rodear la Cruz.
La fría Reina de Inglaterra se mira en el espejo;
La sombra de los Valois bosteza en la Misa;
De las irreales islas del ocaso retumban los cañones de España,
Y el Señor del Cuerno de Oro se está riendo en pleno sol.
Laten vagos tambiores, amortiguados por las montañas,
Y sólo un príncipe sin corona, se ha movido en un trono sin nombre,
Y abandonando su dudoso trono e infamado sitial,
El último caballero de Europa toma las armas,
El último rezagado trovador que oyó el canto del pájaro,
Que otrora fue cantando hacia el sur, cuando el mundo entero era joven.
En ese vasto silencio, diminuto y sin miedo
Sube por la senda sinuosa el ruido de la Cruzada.
Mugen los fuertes gongs y los cañones retumban,
Don Juan de Austria se va a la guerra.
Forcejean tiesas banderas en las frías ráfagas de la noche,
Oscura púrpura en la sombra, oro viejo en la luz,
Carmesí de las antorchas en los atabales de cobre.
Las clarinadas, los clarines, los cañones y aquí está él.
Ríe Don Juan en la gallarda barba rizada.
Rechaza, estribando fuerte, todos los tronos del mundo,
Yergue la cabeza como bandera de los libres.
Luz de amor para España ¡hurrá!
Luz de muerte para África ¡hurrá!
Don Juan de Austria
Cabalga hacia el mar.

Mahoma está en su paraíso sobre la estrella de la tarde
(Don Juan de Austria va a la guerra.)
Mueve el enorme turbante en el regazo de la hurí inmortal,
Su turbante que tejieron los mares y los ponientes.
Sacude los jardines de pavos reales al despertar de la siesta,
Y camina entre los árboles y es más alto que los árboles,
Y a través de todo el jardín la voz es un trueno que llama
A Azrael el Negro y a Ariel y al vuelo de Ammon:
Genios y Gigantes,
Múltiples de alas y de ojos,
Cuya fuerte obediencia partió el cielo
Cuando Salomón era rey.
Desde las rojas nubes de la mañana, en rojo y en morado se precipitan,
Desde los templos donde cierran los ojos los desdeñosos dioses amarillos;
Ataviados de verde suben rugiendo de los infiernos verdes del mar
Donde hay cielos caídos, y colores malvados y seres sin ojos;
Sobre ellos se amontonan los moluscos y se encrespan los bosques grises del

Salpicados de una espléndida enfermedad, la enfermedad de la perla;
Surgen en humaredas de zafiro por las azules grietas del suelo,-
Se agolpan y se maravillan y rinden culto a Mahoma.
Y él dice: Haced pedazos los montes donde los ermitaños se ocultan,
Y cernid las arenas blancas y rojas para que no quede un hueso de santo
Y no déis tregua a los rumíes de día ni de noche,
Pues aquello que fue nuestra aflicción vuelve del Occidente.

Hemos puesto el sello de Salomón en todas las cosas bajo el sol
De sabiduría y de pena y de sufrimiento de lo consumado,
Pero hay un ruido en las montañas, en las montañas y reconozco
La voz que sacudió nuestros palacios -hace ya cuatro siglos:
¡Es el que no dice "Kismet"; es el que no conoce el Destino,
Es Ricardo, es Raimundo, es Godofredo que llama!
Es aquel que arriesga y que pierde y que se ríe cuando pierde;
Ponedlo bajo vuestros pies, para que sea nuestra paz en la tierra.
Porque oyó redoblar de tambores y trepidar de cañones.
(Don Juan de Austria va a la guerra)
Callado y brusco -¡hurrá!
Rayo de Iberia
Don Juan de Austria
Sale de Alcalá.

En los caminos marineros del norte,
San Miguel está en su montaña.
(Don Juan de Austria, pertrechado, ya parte)
Donde los mares grises relumbran y las filosas marcas se cortan
Y los hombres del mar trabajan y las rojas velas se van.
Blande su lanza de hierro, bate sus alas de piedra;
El fragor atraviesa la Normandía; el fragor está solo;
Llenan el Norte cosas enredadas y textos y doloridos ojos
Y ha muerto la inocencia de la ira y de la sorpresa,
Y el cristiano mata al cristiano en un cuarto encerrado
Y el cristiano teme a Jesús que lo mira con otra cara fatal
Y el cristiano abomina de María que Dios besó en Galilea.
Pero Don Juan de Austria va cabalgando hacia el mar,
Don Juan que grita bajo la fulminación y el eclipse,
Que grita con la trompeta, con la trompeta de sus labios,
Trompeta que dice ¡ah!
¡Domino Gloria!
Don Juan de Austria
Les está gritando a las naves.

El rey Felipe está en su celda con el Toisón al cuello
(Don Juan de Austria está armado en la cubierta)
Terciopelo negro y blando como el pecado tapiza los muros
Y hay enanos que se asoman y hay enanos que se escurren.
Tiene en la mano un pomo de cristal con los colores de la luna,
Lo toca y vibra y se echa a temblar
Y su cara es como un hongo de un blanco leproso y gris
Como plantas de una casa donde no entra la luz del día,
Y en ese filtro está la muerte y el fin de todo noble esfuerzo,
Pero Don Juan de Austria ha disparado sobre el turco.
Don Juan está de caza y han ladrado sus lebreles-
El rumor de su asalto recorre la tierra de Italia.
Cañón sobre cañón, ¡ah, ah!
Cañón sobre cañón, ¡hurrá!
Don Juan de Austria
Ha desatado el cañoneo.

En su capilla estaba el Papa antes que el día o la batalla rompieran.
(Don Juan está invisible en el humo)
En aquel oculto aposento donde Dios mora todo el año,
Ante la ventana por donde el mundo parece pequeño y precioso.
Ve como en un espejo en el monstruoso mar del crepúsculo
La media luna de las crueles naves cuyo nombre es misterio.
Sus vastas sombras caen sobre el enemigo y oscurecen la Cruz y el Castillo
Y velan los altos leones alados en las galeras de San Marcos;
Y sobre los navíos hay palacios de morenos emires de barba negra;
Y bajo los navíos hay prisiones, donde con innumerables dolores,
Gimen enfermos y sin sol los cautivos cristianos
Como una raza de ciudades hundidas, como una nación en las ruinas,
Son como los esclavos rendidos que en el cielo de la mañana
Escalonaron pirámides para dioses cuando la opresión era joven;

Son incontables, mudos, desesperados como los que han caído o los que huyen
De los altos caballos de los Reyes en la piedra de Babilonia.
Y más de uno se ha enloquecido en su tranquila pieza del infierno
Donde por la ventana de su celda una amarilla cara lo espía,
Y no se acuerda de su Dios, y no espera un signo-
(¡Pero Don Juan de Austria ha roto la línea de batalla!)
Cañonea Don Juan desde el puente pintado de matanza.
Enrojece todo el océano como la ensangrentada chalupa de un pirata,
El rojo corre sobre la plata y el oro.
Rompen las escotillas y abren las bodegas,
Surgen los miles que bajo el mar se afanaban
Blancos de dicha y ciegos de sol y alelados de libertad.
¡Vivat Hispania!
¡Domino Gloria!
¡Don Juan de Austria
Ha dado libertad a su pueblo!

Cervantes en su galera envaina la espada
(Don Juan de Austria regresa con un lauro)
Y ve sobre una tierra fatigada un camino roto en España,
Por el que eternamente cabalga en vano un insensato caballero flaco,
Y sonríe (pero no como los Sultanes), y envaina el acero...
(Pero Don Juan de Austria vuelve de la Cruzada.)

G.K. Chesterton
Versión de Jorge Luis Borges
(publicada originalmente en el primer número -noviembre de 1938- de la revista argentina Sol y Luna)
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«Vuestra Majestad debe mandar se den por todas partes infinitas gracias a nuestro Señor por la victoria tan grande y señalada que ha sido servido conceder en su armada, y porque V.M. la entienda toda como ha pasado, demás de la relación que con esta va, embio también a D.Lope de Figueroa para que como persona que sirvió y se halló en esta galera, de manera que es justo V.M. le mande hacer merced, signifique las particularidades que V.M. holgare entender; a él me remito por no cansar con una misma lectura tantas veces a V.M.»

Encabezamiento de la primera carta de Don Juan de Austria a Felipe II después de la batalla de Lepanto.
Fuente: Escritores católicos.

La Batalla de Lepanto fue un combate naval de capital importancia que tuvo lugar en el golfo de Lepanto, frente a la ciudad de Naupacto (o Lepanto, del italiano y ahí al español), situado entre el Peloponeso y Epiro, en la Grecia continental.
Lepanto es la famosa batalla que tuvo lugar el 7 de octubre de 1571, entre las fuerzas navales cristianas y la flota islámica del Imperio Otomano. Los cristianos ganaron decisivamente. La coalición cristiana fue una coalición de católicos españoles, venecianos, genoveses, portugueses, y las fuerzas papales reunidas a instancias del Papa San Pío V para defender de la amenaza islámica a Roma e Italia. La flota fue dirigida por Don Juan de Austria (1545-1578), un noble Habsburgo y el hijo ilegítimo del emperador Carlos V (también conocido como el Rey Carlos I de España). Otro famoso líder cristiano en la batalla fue el almirante genovés Andrea Doria.
Hay algunos aspectos interesantes en todo este episodio. Después de la victoria, el Papa Pío V ordenó un día anual de acción de gracias con motivo de la batalla. Hoy en día, ese día de acción de gracias se ha convertido en la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, que cae el 7 de octubre, fecha de la batalla. La conexión con el rosario se debe a que durante la batalla hubo una recitación pública del Rosario en Roma orando por la victoria. Otra conexión es que el arzobispo de México había enviado una pequeña imagen de Nuestra Señora de Guadalupe para acompañar a la flota cristiana. También se dice que Pío V le comentó a algunos cardenales que la victoria había sido ganada incluso antes de recibir la noticia. Una nota más es que Miguel de Cervantes (1547-1616), quien luego sería el autor de Don Quijote, sirvió en la flota cristiana y fue herido en la batalla.
Esta fue una gran batalla que salvó a Occidente de la dominación islámica.

Cabrera de Córdoba describe la batalla

Jamás se vio batalla más confusa; trabadas de galeras una por una y dos o tres, como les tocaba... El aspecto era terrible por los gritos de los turcos, por los tiros, fuego, humo; por los lamentos de los que morían. El mar envuelto en sangre, sepulcro de muchísimos cuerpos que movían las ondas, alteradas y espumeantes de los encuentros de las galeras y horribles golpes de artillería, de las picas, armas enastadas, espadas, fuegos, espesa nube de saeta... Espantosa era la confusión, el temor, la esperanza, el furor, la porfía, tesón, coraje, rabia, furia; el lastimoso morir de los amigos, animar, herir, prender, quemar, echar al agua las cabezas, brazos, piernas, cuerpos, hombres miserables, parte sin ánima, parte que exhalaban el espíritu, parte gravemente heridos, rematándolos con tiros los cristianos. A otros que nadando se arrimaban a las galeras para salvar la vida a costa de su libertad, y aferrando los remos, timones, cabos, con lastimosas voces pedían misericordia, de la furia de la victoria arrebatados les cortaban las manos sin piedad, sino pocos en quien tuvo fuerza la codicia, que salvó algunos turcos. Nota tomada de Wikipedia.

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domingo, 17 de marzo de 2013

SAN PATRICIO / IRLANDA /POEMAS.

DÍA DE SAN PATRICIO.
(
St. Patrick’s Day)
Hay una isla, una isla verde, situada en el mar,
¡He aquí al Santo que la bendijo!
Y aquí está entre las olas salvajes y libres
¡Que durante siglos lo han acariciado!

¡He aquí el día en que los hombres que deambulan
Enviaron ojos anhelantes sobre el agua!
¡He aquí a la tierra que todavía deletrea casa
Para cada hijo e hija leal!

¡Aquí está la vieja y bella Irlanda, creo,
Con el cielo azul extendiéndose por encima de ella!
¡Aquí está su trébol cálido y verde,
Y aquí está entre los corazones que la aman!

Jean Blewett
1872–1934. Canada.
CANCIÓN.
(Song)
Mi amor es un atuendo de luz
Entre los manzanos,
Donde los vientos ufanos hace más deseable
Correr en compañía.

Allí, donde los vientos ufanos permanecen atrayentes
A las hojas jóvenes que pasan,
Mi amor va más despacio, inclinando
Su sombra en el césped.

Y donde el cielo es una taza de color azul pálido
En el suelo riendo,
Mi amor va ligera, sosteniendo
Su vestido con mano delicada.
James Joyce.
UNA CANCIÓN DE TABERNA.
(A Drinking Song)
El vino entra por la boca
Y el amor está en el ojo;
Eso es todo lo que se sabe de la verdad
Antes de envejecer y morir.
Levante el vaso a la boca,
Te miro y suspiro.
William Butler Yeats.
CANCIÓN DEL SOBRIO.
(Sober Song)

Adiós a la luz de las estrellas en el whisky,
En tanto a la luz del sol en la cerveza.
El alcohol me hizo engreído y juguetón
Sin embargo, preocupaba al hombre en el espejo.
Buenas noches a la luz de la luna en el brandy,
Adiós a la calidez del vino.
Creo que finalmente me aguanto
Sin un vaso o una jarra.
Bye-bye al bálsamo en el vodka,
Ta-ta al mentol en ginebra.
Estoy tratando de hacer lo que debo,
Rechazando esa medicina serpiente.
No quiero perder los apagones y el vomitar,
Los accidentes y el arrepentimiento.
Si puedo permanecer fuera del matarratas,
Podría haber una oportunidad para mí todavía.
Por lo tanto, siempre con Dios en una botella,
A las mentiras del ron y el vermouth.
Déjame saciar mi sed con agua
Y la verdad dulce y transparente.
Barton Sutter.
 
Fuente: Fundación para la Poesía (U. S.)
Traducción Literal al Español por: J. Diego Amoroz Etxabarria. ♥♫

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