PELUQUERO.
Sólo ante un dios
inclina uno la cabeza.
Y cierra confiado los
ojos
Sólo ante un dios
entrega uno sus pensamientos
indefenso y sin miedo
El poema es el oficio
de las manos de un hombre
Un dios sostiene firme
el pulso del peluquero.
ROBINSON QUINTERO OSSA.
Caramanta, Antioquia,
Colombia, 1959.
No hay comentarios:
Publicar un comentario