Joven
aún entre las verdes ramas
de secas pajas fabricó su nido;
la vio la noche calentar sus huevos;
la vio la aurora acariciar sus hijos.
Batió sus alas y cruzó el espacio,
buscó alimento en los lejanos riscos;
trajo de frutas la garganta llena
y con arrullos despertó a sus hijos.
El cazador la contempló dichosa...
¡y sin embargo disparó su tiro!
Ella, la pobre, en su agonía de muerte
abrió sus alas y cubrio a sus hijos.
Toda la noche la pasó gimiendo
su compañero en el laurel vecino...
cuando la aurora apareció en el cielo
bañó de perlas el hogar ya frío.
de secas pajas fabricó su nido;
la vio la noche calentar sus huevos;
la vio la aurora acariciar sus hijos.
Batió sus alas y cruzó el espacio,
buscó alimento en los lejanos riscos;
trajo de frutas la garganta llena
y con arrullos despertó a sus hijos.
El cazador la contempló dichosa...
¡y sin embargo disparó su tiro!
Ella, la pobre, en su agonía de muerte
abrió sus alas y cubrio a sus hijos.
Toda la noche la pasó gimiendo
su compañero en el laurel vecino...
cuando la aurora apareció en el cielo
bañó de perlas el hogar ya frío.
EPIFANIO
MEJÍA.
Epifanio
Mejía (Yarumal, 1838 - Medellín, 1913) Poeta colombiano cuya
existencia estuvo marcada por un contraste patético: una poesía
diáfana, de aguda sencillez, que anhelaba llegar al oído de todos,
y la enfermedad mental que lo confinó en un manicomio durante los
últimos cuarenta años de su vida. Dejó más de setenta
composiciones, compuestas todas en su juventud y primera madurez;
entre las más recordadas se cuentan "El canto del antioqueño"
y "La tórtola" (su más logrado poema).
Cultivador
del romance y la seguidilla, su poesía goza del hálito de la
espontaneidad, escrita con esa iluminación natural de quien
pareciera asistido por la inspiración. En su trabajo poético se
siente una nostalgia incontenible y una búsqueda constante de
compasión y compañía, así como una actitud de duelo frente a lo
vivido. Mejía introduce pasajes bíblicos en el interior de sus
poemas; sus estrofas hacen gala de un alto grado de perfección
poética, a pesar de su doble intención lírica y narrativa, y sus
poemas dramáticos se acercan a lo legendario; su obra demuestra, en
todo caso, un alto grado de sensibilidad. (Tomado de: Biografías y
vidas).
me encanta esta poesía me la se desde muy niña.
ResponderEliminarYo tambien me la aprendi en Panama en la escuela primaria y ya tengo 62 anos. Siempre me gusto y siempre la recito en mi memoria. Me encantan los poemas.
ResponderEliminarQue hermosa poesía
ResponderEliminarMuy linda esta poesía
ResponderEliminarLa aprendí en séptimo del libro Español Sin Fronteras, Bogota Colombia
ResponderEliminarEspañol sin Fronteras, uno de mis textos favoritos en mi época de colegio. Buen apunte Santiago.
EliminarYo también lo aprendí del libro Español sin Fronteras pero en el grado sexto, Barranquilla Colombia. Sin duda es un muy hermoso poema que deja ver la gran sensibilidad de éste autor.
ResponderEliminarEsta poesia la recita mi madre aún. La escuche desde niña y hoy casi finalizando el mes del medio ambiente y el dia del árbol se las he enseñado a mis alumnos con musica de fondo la melodia de Tristesse de Chopin en violin y fue un momento de mucha emoción. Los ninos se conmovieron con la historia de la Tórtola.
ResponderEliminarEsta poesia me facina, me trae recuerdo de mi niñez la cual comparti en compañia de mis maestro y hermanos
ResponderEliminarVivo en medio de tórtolas, las que disciplinadamente alimenta un reverendo padre. Ellas, y quien las cuida, me hacen recitar este poema con el alma pensando en un final feliz.
ResponderEliminarEstá poesía me la enseñaron en cuarto de primaria, fue la primera de varias me aprendí de mi profesor Gerardo Santos Solano en Bogota
ResponderEliminarEn el texto de español de 2do año del bachillerato fue donde la leí por primera vez hace ya treinta y un años, y desde entonces no la olvido del tristemente célebre Epifanio Mejía. Grato recuerdo de mi adolescencia en mi natal Rep. Dominicana.
ResponderEliminarmuy chebre la poesia la tortola
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