viernes, 15 de marzo de 2013

LOS OJOS DEL POETA DE MANUEL DA FONSECA.

LOS OJOS DEL POETA.
El poeta tiene ojos de agua para reflejar todos los colores del mundo,
y las formas y las proporciones exactas, incluso las cosas que los sabios desconocen.
En su mirar están las distancias sin misterio que hay entre las estrellas,
y están las estrellas que brillan en la penumbra de los barrios de misería,
con las siluetas oscuras de los niños vagabundos despeinados por el viento.
En su mirar están las nieves eternas de los Himalayas vencidos
y las arrugas maceradas de las madres que perdieron a sus hijos en lucha entre las patrias
y el movimiento que ulula de las ciudades marítimas donde se hablan todas las lenguas de la tierra
y el gesto desolado de los hombres que vuelven al hogar con las manos vacías y callosas,
y la luz del desierto incandescente y trémula, y los hielos de los polos, blancos, blancos,
y la sombra de los párpados sobre el rostro de las novias que no se casaron,
y los tesoros de los océanos desvendados que causan maravillas como cuentos de hadas en las horas de la infancia
y los trapos negros de las mujeres de los pescadores revoloteando como banderas afligidas
y corriendo por la costa con las manos viradas hacia el mar maldiciendo la tempestad:
-todos los colores, todas las formas del mundo se agitan y gritan en los ojos del poeta.
Desde su mirada, que es un faro erguido en lo alto de un
promontorio, sale una estrella que vuela en las tinieblas,
tocando de esperanza el corazón de los hombres de todas las latitudes.
Y los días claros, inundados de vida, pierden el brillo con los ojos del poeta,
que escribe poemas de rebelión con tinta de sol en la noche de angustía que pesa sobre el mundo.
De: Rosa dos Ventos.
Manuel Da Fonseca.
Nació en Santiago de Cacém el 15 de octubre de 1911 y murió en 1993.

miércoles, 13 de marzo de 2013

POEMAS DE RAFAEL ALBERTI III.

SI MI VOZ MURIERA EN TIERRA.
Si mi voz muriera en tierra
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.


Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.


Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento una vela!

RETORNOS DEL AMOR EN LOS BALCONES.
Ha llegado ese tiempo en que los años,
las horas, los minutos, los segundos vividos
se perfilan de ti, se llenan de nosotros,
y se hace urgente, se hace necesario,
para no verlos irse con la muerte,
fijar en ellos nuestras más dichosas,
sucesivas imágenes.

¿Dónde estás hoy, en dónde te contemplo,
en qué roca, en qué mar, bajo qué bosque,
o en qué penumbra de estivales sábanas
o en qué calientes, nórdicas alcobas?

Ha pasado la siesta dulce de los azules
que la ancha isla nos tendió en el sueño.
Venus casi dormida aún, te asomas
al íntimo refugio de los barcos
y toda tú ya cantas como un puerto
amoroso de velas y de mástiles.

Tus cabellos tendidos vuelan de los balcones
a enredarse en la trama delgada de las redes,
a poner banderines en los palos más altos
y un concierto de amor en los marinos aires.

Luego, cuando al poniente retornan silenciosos,
blancos de sales y alas de gaviotas,
pongo en tu corazón desnudo mis oídos
y escucho el mar y aspiro el mar que fluye
de ti y me embarco hacia la abierta noche.

AQUÍ SI YO HUBIERA SIDO CABALLO.
Aquí sí yo hubiera sido
caballo, sólo caballo
junto al río.


Ees tanta la soledad
del hombre y tan grande el río,
que aquí sí yo hubiera sido
caballo, sólo caballo
junto al río.


Ser como piedra encendida
del viento y pacer dormido
sobre el bañado del río,
junto al río.


De pronto, un relincho largo
y un galopar infinito,
para seguir siendo piedra
del viento y pacer dormido
del otro lado del río,
junto al río.

A ERNESTO “CHE” GUEVARA.
Te conocí de niño
allá en el campo aquel
de Córdoba, Argentina,
jugando entre los álamos
y los maizales,
las vacas de las viejas quintas,
los peones...
No te vi más,
hasta que supe un día
que eras la luz ensangrentada;
el norte, esa estrella
que hay que mirar a cada instante
para saber en donde nos hallamos.
Roma 1970.
Rafael Alberti.
 

lunes, 11 de marzo de 2013

POEMAS DE GUILLERMO LINERO MONTES.

LA RESIDENCIA DE DAVID TWINING.
(Sobre un óleo de Edward Hick)
Mister David Twining tenía una granja con muchos animales
Sin llegar a ser un doctor Dolittle
se comunicaba con ellos de manera muy natural:



Cómo está señor
Hola señora
Qué más doctor
Buenos días alcalde



Para conversar mister David Twining tenía
11 caballos,
22 vacas, 50 gallos, 14 cerdos, 6 gatos,
13 pavos reales, 15 perros, un par de zorrillos...



Y tenía una veintena de sumisos esclavos
a los que nunca dirigía la palabra para no darles el trato
de animales.
Edward Hicks - La Residencia de David Twining 1787
La residencia de David Twining de Edward Hick.

UN CASTILLO EN EL AIRE.
(Sobre un óleo de René Magritte)
El habitante del castillo
sale del fortín con su perro faldero
y camina hasta donde llegan sus piernas
y mira hasta donde alcanzan sus ojos



El habitante del castillo piensa que está en tierra firme
No sabe que con él
flotan o viajan en orbita
su pedazo de cielo, el campo y su perro faldero
Ignora que su tierra no es más que un castillo en el aire.
Guillermo Linero Montes.
El castillo de los Pirineos de René Magritte.
G. Linero, nació en Santa Marta, Magdalena, en 1962.

 

viernes, 8 de marzo de 2013

POEMAS A LA MUJER.

EL PODER DE LA MUJER.
 
Eres poderosa, a causa de los encantos pacíficos de tu presencia;
Lo que el silencio no hace, nunca el jactancioso puede hacerlo.
El vigor en el hombre lo espero, la ley en sus honores lo mantiene,
Pero, a través de la gracia solamente, la mujer nunca debe gobernar o reinará.
Muchos, en efecto, han gobernado a través de la fuerza del espíritu y de la acción,
Pero entonces la más noble de tus coronas, fue deficiente en ti.
No existe una verdadera reina, pero la belleza femenina de la mujer;
Donde aparece, debe gobernar; gobernando ¡porque aparece!
Friedrich von Schiller
 
PARA EL HOGAR MÁS GRANDE DE MUJER QUE CONOCÍ.
 
Para El Hogar más grande de mujer que conocí -
Es poco lo que puedo hacer -
Y sin embargo, el más grande Corazón de mujer
Podría mantener una flecha - también -
Y así, instruido por mi cuenta,
Retornará a mí, seré más tierna.
Emily Dickinson.
 
LA MUJER COLIBRÍ. 

POR QUÉ debo estar preguntándome
¿Cómo te verías en terciopelo negro y amarillo? ¿o en naranja y verde?
Yo, que no puedo recordar si era un toque de azul
O un aleteo rojo bajo tu cuello de sauce
¿Por qué me pregunto cómo se vería en las plumas de un colibrí?
Carl Sandburg.
 
HUBO UN HOMBRE Y UNA MUJER.
I
Hubo un hombre y una mujer
Quiénes pecaron.
Entonces hizo el hombre del montón el castigo
Todo sobre la cabeza de ella,
Y se marchó alegremente.
II

Hubo un hombre y una mujer
Quiénes pecaron.
Y el hombre se quedó con ella.
En cuanto a la cabeza de ella, por lo que la suya,
Cayó golpe a golpe,
Y todo el pueblo gritando: "¡Necio!"
Fue un corazón valiente.

III
Fue un corazón valiente.
¿Quieres hablar con él, amigo?
Bueno, él está muerto,
Y fue allí su oportunidad.
Deja que sea tu dolor
Que él está muerto
Y su oportunidad se fue;
Porque en eso, fuiste un cobarde.
Stephen Crane
FELIZ DÍA MUJER, MUJERES. 
MUJERES HISPANOAMERICANAS
Traducción Literal del Inglés por: Juan Diego Amoroz E.®♪

miércoles, 6 de marzo de 2013

POEMAS DE RAFAEL ALBERTI II.

ANDA SERIO ESE HOMBRE.
Anda serio ese hombre,
anda por dentro.
Entra callado.
Sale.

Si remueve las hojas con la tierra,
si equivoca los troncos de los árboles,
si no responde ni al calor ni al frío
y se le ve pararse
como olvidado de que está en la vida,
dejadle.

Está en la vida de sus muertos, lejos,
y los oye en el aire.
De: Entre el clavel y la Espada, 1939 – 1940.

CUANDO ESTOY SOSEGADO...
Cuando estoy sosegado, ¡qué alegría
unas flores miradas quietamente
en toda su carnal y límpida hermosura!
Hoy tan sólo contemplo estas dos dalias,
grandes, redondas, como dos mujeres
que, amantes, se rindieran,
plenas de goce y de pasión, al sueño.
Oscuras y rizadas
hojas verdes las cubren con rumores
de jardines y fuentes, levantados
al respirar de los subidos pechos.
Dormid, amigas. Nunca despertéis,
que de las dulces copas de la noche,
resbala, agonizante ya, el otoño.
De: Poemas de Punta del Este, 1945 – 4956.

LO QUE DEJÉ POR TI.
Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.

Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.

Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.

Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.

De: Roma, peligro para caminantes, 1968.

MARINERO EN TIERRA.
 1


El mar. La mar.
El mar. !Solo la mar!

?Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?

?Por qué me desenterraste
del mar?

En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.

Padre, ?por qué me trajiste
acá?
 5


Branquias quisiera tener,
porque me quiero casar.
Mi novia vive en el mar
y nunca la puedo ver.

Madruguera, plantadora,
allá en los valles salinos.
!Novia mía, labradora
de los huertos submarinos!

!Yo nunca te podré ver
jardinera en tus jardines
albos del amanecer!
De: Marinero en Tierra, 1924.
 
QUIÉN CABALGARA EL CABALLO.
¡Quién cabalgara el caballo
de espuma azul de la mar!

De un salto,
¡Quién cabalgara la mar!

¡Viento, arráncame la ropa!
¡Tirala, viento, a la mar!

De un salto,
quiero cabalgar la mar.


¡Amárrame a tus cabellos
crin de los vientos del mar!

De un salto,
quiero ganarme la mar.
Rafael Alberti.

lunes, 4 de marzo de 2013

POEMAS DE NELSON ROMERO GUZMÁN.

EL QUE CULTIVA FLORES EN LAS TINIEBLAS.
-Ese hombre, ¿qué hace cultivando flores en las tinieblas?
Por maldición no está ahí.
No es tampoco ningún torturado consigo mismo,
no está obligado a maravillarnos.
Trabaja para que el mundo sea menos vidrio.
Dejémoslo debatirse en las tinieblas,
y nunca luchemos por entenderlo.
No vayamos a borrarle su nublado.
Sus manos libres trabajan, no importa si es el calor.
Él no está ahí por obligación.
Dejémoslo en su escenario de sombras,
pero existiendo de su propia luz
y nunca lo rebajemos a nuestro desprecio.
No sabemos si ocaso somos algunos
de los huéspedes de su obra
y aún nos atrevemos a preguntar de nuevo:
-Ese hombre, ¿qué hace cultivando flores en las tinieblas?

NOTICIA.
Hay un color que no ha sido revelado al hombre.
Está oculto en la alacena de los dioses. Ellos
urdieron conmigo el engaño. A cambio de verlo,
se me pudrieron las manos pintándolos de blanco
se imperio.



En esos manuales se lee que ese color bajará
un día del cielo en forma de ánfora y quien
beba de él será eterno.



No es el azul ni el áspero marrón... He querido
purgarme en la vasija de los dioses, yo, Goya,
natural de Fuentetodos, y decirles tambén
que el sueño de escolar peoduce monstruos.
Nelson Romero G.
Nació en Ataco, Tolima, en 1962.

viernes, 1 de marzo de 2013

POEMAS DE MARIO DE SÁ-CARNEIRO.

LA CAÍDA.
Y yo que soy el rey de toda estaa incoherencia,
yo mismo torbellino, me angustio por fijarla
y giro hasta partir... Pero todo se me resbala
entre bruma y somnolencia.


Si acaso en mis manos queda un pedazo de oro,
se vuelve falso... lo arrojo lejos...
Yo muerto de desdén frente a un tesoro,
muero de penuria, por exceso.


Me elevo en el color a fuerza de quebranto,
extiendo los brazos del alma -¡y ni a un espasmo venzo!...
Me meneo en la sombra- en nada me condenso...
todavía yo vibro agonías de luz, sin embargo.


No me puedo vencer, pero me puedo aplastar,
-vencer a veces es lo mismo que caer-
Y como aún soy luz, en ungran retroceso,
con iras ideales asciendo hasta el fin:
Miro desde lo alto el hielo y hacia él me arrojo...
…................
Caí...
Y me quedo solo, ¡aplastado sobre mí!...
De: Dispersao.

FIN.
Cuando me muera que arresten las latas
Vengan los saltos y los mitotes*
Hagan estallar en el aire los chicotes,
¡Llamen a payasos y a acróbatas!


Que mi cajón vaya sobre un burro
Adornado, enjaezado a la andaluza...
A un muerto nada se le rehúsa,
¡Yo quiero a fuerzas ir en un burro!
De: Os últimos Poemas de M. de Sá-Carneiro.
Mario de Sá-Carneiro. 
Nació en Lisboa el 19 de mayo de1890 y se suicidó en París el 16 de abril de 1916.
  

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