jueves, 13 de septiembre de 2012

POEMAS DE GIOVANNI QUESSEP V.

EN SALMO.
¿Por qué tanto deseo
de una mañana más allá del aire?
¿Resistiría mi alma su luz pura?

Oh belleza extremada de la vida,
para la soledad de mi hora nocturna
haz que la sombra de oro que dejó el Minotauro
se extravié en la pradera de las maravillas.
 
SORTILEGIO.
No quisiera que el día
fuese menos amado que la noche,
pero el agua que pasa, en su esplendor,
no es tan honda ni bella.

Oh cauce de granados
por el patio y el cielo,
a mitad del camino del verano
cómo no amar tu fuente en la tiniebla.
 
RAZÓN PARA LA REINA.
Guarda bien esos versos. No digas a la reina
cuándo me viste, ni por qué senderos
del jardín escondido. No le cuentes
que hablé en sueños de tigres y de pájaros,
ni que vi el purgatorio en mi desvelo
en un libro de hojas estrelladas.
Le escribo cosas bellas y nocturnas
del naranjo y las puertas. Di tan solo
que al salir del alcázar me llamaron.
Guardo bien estos versos, me va en ellos la vida.
 
LA SOMBRA DEL NARANJO.
Absorto, el mediodía,
y a través de jardines desolados,
deja caer el grave
silencio de los pájaros.

Luz del juicio final, la vida dura
lo que leve sombra del naranjo.
 
De: Carta Imaginaría (1998).
GIOVANNI QUESSEP.


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