ALAS.
Un hombre,
por pura conveniencia,
debe tener alas.
No importancia
si son alas de ángel,
de murciélago
o de ave de rapiña.
Lo que cuenta
es que su vuelo sea
alto
para evitar
que su sien
se choque con las balas
o su vida se estrelle
con la nada.
ANDRÉS NANCLARES.
Frontino, Antioquia,
Colombia, 1952.
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